Nuestros hongos vienen en dos formatos. Los dos funcionan igual, elegí el que mejor se adapte a tu rutina.
Prácticas, sin sabor y fáciles de llevar. Ideales si estás siempre en movimiento o preferís no modificar el sabor de tus bebidas.
Versátil y rendidor. Se mezcla con cualquier bebida caliente o fría y no cambia el sabor. Ideal para smoothies, cafés o tés.
La mañana es el mejor momento para los hongos que acompañan la energía y el enfoque. Tu cuerpo está receptivo y los efectos se sostienen durante todo el día.
Una cápsula o una cucharada de polvo. Si usás polvo, mezclalo con tu café, té o smoothie.
Los hongos no reemplazan comidas. Se integran a tu rutina sin cambiar tus hábitos alimenticios.
Aplicá en las muñecas y respirá profundo. Acompaña el inicio del día con una intención clara.
La tarde es ideal para los hongos que acompañan la calma y el equilibrio emocional. Si sentís que el día te pasó por encima, este es tu momento.
Una cápsula o una cucharada. Con té de hierbas o agua tibia, para bajar un cambio.
Aprovechá el momento para respirar profundo. Cinco minutos alcanzan para resetear el sistema nervioso.
Aplicá en las muñecas o el cuello. Las flores de Bach acompañan el equilibrio emocional.
La noche es para el descanso y la reparación. Los hongos que acompañan el sueño y la piel trabajan mejor mientras dormís.
Reishi para el descanso profundo, Tremella para la piel y la hidratación. O los dos, si querés el combo completo.
Mezclá el polvo en una infusión sin cafeína. Cedrón, manzanilla o pasionaria son ideales.
Aplicá en las sienes o el cuello antes de dormir. Un aroma que acompaña el descanso nocturno.
Las dudas más comunes sobre el uso de hongos adaptógenos y perfumes áuricos.
Los hongos adaptógenos actúan de forma suave y sostenida. Algunas personas notan cambios en la primera semana, otras necesitan un mes de uso constante. Lo importante es la constancia: el bienestar no es inmediato, es acumulativo.
Sí, se pueden combinar sin problema. De hecho, muchas personas combinan uno para la mañana (Melena de León o Cordyceps) y otro para la noche (Reishi o Tremella). Si es tu primera vez, empezá con uno solo y sumá el segundo después de una semana.
El polvo es prácticamente insípido. Se puede mezclar en café, té, smoothies o agua sin alterar el sabor. Las cápsulas no tienen sabor porque se tragan enteras.
Ante cualquier duda, consultá siempre con tu médico o profesional de la salud antes de incorporar cualquier suplemento. En estos casos, la recomendación profesional es indispensable.
Guardalos en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa del sol. Los frascos de vidrio protegen el contenido, pero conviene mantenerlos en un armario o alacena. Una vez abiertos, consumir dentro de los 6 meses.
Un frasco de polvo de 50 g rinde aproximadamente 25 porciones (un mes de uso diario). Las cápsulas vienen en envases de 30 unidades, suficiente para un mes si se toma una por día.
Sí, están pensados para el uso diario. Aplicá una pequeña cantidad en las muñecas, el cuello o las sienes. La aplicación es localizada y duradera.
Sí. Las cápsulas son de origen vegetal y todos nuestros productos son 100% libres de ingredientes de origen animal.
Elegí tus hongos, sumá un perfume áurico y empezá a sentir la diferencia en tu día a día.